José María Aznar
Última actualización 15/08/2011@12:11:15 GMT+1
Han pasado 15 años desde que José María Aznar se asomase por primera vez a la pequeña pantalla empuñando una pala de pádel y todavía hay un gran número de ciudadanos que siguen relacionando el pádel con aquello de ‘a lo que juega Aznar’. Echando la vista atrás, no cabe duda, que fue una figura clave para que este deporte se conociese de manera masiva, pero también hay voces críticas que le culpan de la etiqueta ‘elitista’ que el pádel ha llevado durante mucho tiempo.
El ex Presidente del Gobierno, José María Aznar, ha sido, sin lugar a dudas, el personaje mediático más importante relacionado con la imagen del pádel. De hecho, todavía hay muchos españoles que identifican este deporte como ‘a lo que juega Aznar’. Y no les falta un ápice de razón, ya que las primeras imágenes del pádel en televisión tienen al ex Presidente como protagonista. Fue a mediados de los años 90, en los tiempos cuando el Presidente de Porcelanosa cedía su chalet de Oropesa del Mar (Castellón) al entonces candidato José María Aznar, cuando muchos ciudadanos descubrimos que había un deporte de raquetas llamado pádel muy apreciado por el futurible presidente. Con el tiempo, el pádel se popularizó y atrás quedó la idea de un deporte sólo practicado por adinerados e impulsado en España por el propio José María Aznar. Hoy día, el pádel es de todos y para todos. Y nunca mejor dicho, ya que la facilidad para su rápido aprendizaje y al no exigir gran despliegue físico en sus niveles iniciales ha enganchado a personas de todas las edades, sexos y categorías sociales. Son más de dos millones de practicantes y los concienzudos estudios de mercado sitúan la cifra dentro de cinco años rondando los cuatro millones de aficionados. Pero en el ambiente y en distintos foros de opinión sigue flotando la pregunta: ¿Ha sido positiva para el pádel su relación con Aznar?
Hay quien piensa que sí, que sin ese empujón mediático y su posterior impulso institucional, el pádel no sería lo que es. Pero también hay otros que aseguran que Aznar le dio una imagen elitista a este deporte, lo que provocó un retraso en la incorporación ‘del pueblo llano’ a su práctica, así como un encarecimiento de todo lo relacionado con él. Hay que reconocer que José María Aznar ayudó a este deporte, al igual que Felipe González popularizó los bonsáis.
En una encuesta realizada por la página web ‘jugarpadel.com’ durante el año 2010 con la pregunta: ¿Cómo ha sido para el pádel la relación de Aznar con este deporte?, los resultados con respuesta positiva fue del 47,5%, mientras que quienes creían que la relación había sido perjudicial, llegaron hasta el 37,1%, y quienes pensaban que no había influido de ninguna manera llegaron hasta el 5,4%. Pero durante los meses en los que estuvo colgada la encuesta en ‘jugarpadel.com’, la web recibió innumerables comentarios y opiniones al respecto como el que apuntaba que “José María Aznar hizo que muchos españoles cambiaran las tapitas del domingo por la tarde por este maravilloso deporte que tanto me gusta”, o el que aseguraba que “fue perjudicial a todas luces, en mi pueblo, las pistas estuvieron casi una legislatura sin montar porque era el deporte de Aznar, obviamente el entontes equipo de gobierno no era del PP”.
Pero la opinión es bastante unánime cuando se le pregunta a directivos y profesionales del sector del pádel. Miguel Medina, Presidente de la Federación Española de Pádel, ha manifestado en más de una ocasión que “José María Aznar nos hizo una publicidad impagable y echó una buena mano. Por aquel entonces, la plana mayor del PSOE también jugaba, pero escondían las palas para que no se les pudiese relacionar con el deporte de Aznar”.
Pádel y política
Los editorialistas de los periódicos de aquella época, así como afilados columnistas de distintos medios de comunicación recurrían con frecuencia y con cierta dosis de ironía a interrelacionar la política y el pádel. En uno de sus números de de agosto de 2003, del ya desaparecido semanario de información general ‘El Siglo’ se podía leer: “Oh, qué maravilloso espectáculo, sólo para ‘gente guapa’, ‘ambiente exclusivo’, público selecto, propagando Arenas, Carlos Iturgaiz, Gerardo Galeote o Jesús Merino, entre otros, el deporte-religión de su jefe y señor, José María Aznar! La España de Aznar es la del pádel. Hay, en efecto, un antes y un después de Aznar: el que pasa nítidamente por el boom del pádel. Sin Aznar, el pádel no sería nada en España. Lo impulsó ya en su época opositora, cuando jugaba a menudo con Pedro J. Ramírez, mientras urdían juntos, y en compañía de otros periodistas relevantes, amén de otras gentes, conspiraciones y pinzas varias que dieron los resultados apetecidos gracias a 300.000 votos”. Claro que si el medio de comunicación era afín a la política del PP, los comentarios dejaban a un lado la ironía, como el aparecido en el diario El Mundo: “El ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas, a pesar del carácter lúdico-deportivo de la cita, se mostró muy preocupado por la inseguridad jurídica del urbanismo marbellí”.
Aquellos últimos años de oposición y los primeros de Gobierno, fue la época en la que Aznar más atraído por el pádel se mostró. Incluso, en los momentos más difíciles y tensos, siempre encontraba un hueco para practicar el deporte que más le gustaba. “Recuerdo perfectamente que día era: 22 de abril de 1995, tres días después del atentado de ETA que por poco le cuesta la vida. Jugué con él en el Club Abasota de Madrid y todavía tenía el pelo chamuscado. Uno de los partidos más importante que he jugado con él fue el 3 de marzo de 1996, también en el club Abasota. Nos enfrentamos Juan Villalonga, Pedro J. Ramírez, José María Aznar y yo. Aquel día fueron las elecciones generales que ganó por primera vez el PP. El partido lo disputamos por la mañana, nada más terminar de votar cada uno de nosotros en nuestros respectivos colegios electorales. Aquella campaña electora la hice al lado del Presidente y medios de comunicación como El País, aprovecharon para dar la noticia en tonos despectivos contando que el candidato del PP había contratado a su profesora de pádel para la campaña”, recuerda Teresa Casado, ex jugadora y profesora de pádel del señor Aznar por aquellos años.
El gusanillo del pádel le tenía atrapado. Aznar ya no se conforma con jugar partidos entre amigos, ya que las clases con Teresa Casado habían dado sus frutos y se sentía preparado para enfrentarse a partidos más duros. Uno de los primeros jugadores profesionales que compartió pista cuando ya era Presidente fue el jugador argentino Robby Gattiker, entonces considerado el mejor jugador del mundo. En una entrevista publicada en el periódico deportivo Marca, aseguraba que “Fui el primer jugador profesional en jugar con Aznar cuando era Presidente. Nos hicimos muy amigos. Tengo que decir que, en aquella época, era un gran seguidor del circuito y un buen jugador”.
El pádel en Moncloa
Instalado ya en La Moncloa, el hijo del tenor Plácido Domingo le regala una novedosa pista de cristal en el verano de 1996.
Es cuando el testigo de Gattiker lo recogieron Alberto Rodríguez Piñón, un coruñés de 43 años que formó pareja con Juan Martín Díaz y Pablo Semprún y fue campeón de España en varias ocasiones, y la jugadora de pádel, María Silvela, por aquel entonces en lo más alto del escalafón profesional. Ambos jugadores recuerdan con cierta nostalgia cómo conocieron al ‘Presi’, como le llamaban habitualmente durante los partidos: “Me lo presentó mi amigo y gran jugador de pádel Aldo Olcese en los Internacionales del Club de Campo del año 1996. Posteriormente, en una recepción que se hizo en la Moncloa con motivo del subcampeonato del Mundo conseguido por la selección Española, le regalé la raqueta Dunlop con la que yo jugaba que tenía la peculiaridad de ser hexagonal. Días más tarde, me llamó para probar conmigo la raqueta que le había regalado”, asegura Alberto Rodríguez Piñón echando la vista atrás.
Algo tuvo que ver Rodríguez Piñón en la incorporación de María Silvela al grupo de jugadores que empezaban a compartir pista con el Presidente en aquellos años: “Le había visto una vez cuando jugó en la Moraleja. Hicieron un partido los de Pádel Loob con Robby Gattiker, que en ese año (1996) se había proclamado campeón del Mundo. Un viernes por la noche me llamaron a casa por teléfono, diciéndome quien llamaba que era el ayudante del Presidente José María Aznar. Me dijo que el Presidente quería jugar conmigo un partido. Al principio creía que era una broma: ¡Venga, dime quién eres y déjate de tonterías! Desde el otro lado de la línea me insistían en que no me conocía y que en realidad era el ayudante del Presidente. Fíjate como sería la cosa que me tuvieron que pasar al aparato a Alberto Rodríguez Piñón, que estaba jugando ese día con él y me dijo: Oye, María, tómatelo en serio que es verdad, no es ninguna broma. Esa misma tarde, estaba jugando en La Moncloa con Rocío Fernández-Cid, José María Aznar junior y con el ‘Presi’. Me lo pasé pipa. Me hizo una tremenda ilusión, era una pasada ir a La Moncloa a jugar al pádel. A mí, personalmente, me encantaba. Se debió dar cuenta de que disfrutaba un montón y empezó a llamarme de vez en cuando”, desvela María Silvela poniéndo un énfasis en cada una de sus palabras que muestran a las claras lo mucho que disfrutó aquella primera vez.
Estos partidos con jugadores profesionales continuaron durante los ocho años que el ‘Presi’ estuvo en La Moncloa. A lo mejor una semana jugaba una sola vez, como otra, eran dos partidos los que se organizaban. Normalmente tenían lugar en fin de semana ya que su agenda estaba hasta arriba. En algunas ocasiones, a las seis de la tarde de un día de trabajo, estos jugadores ‘habituales’ recibían la llamada de Milagros, su secretaria, viendo la posibilidad de montar un partido ya que al Presidente le apetecía.
De esta manera, María Silvela y Alberto Rodríguez Piñón se fueron alternando para preparar los partidos de Aznar. Lo que nunca ocurrió fue que estos dos jugadores coincidieran jugando con él. Según el tipo de partido que le apeteciese jugar, llamaba a uno o a otro. María acudía a Moncloa acompañada por Juan Fontal, Javier Arenzana, Rocío Fernández-Cid y una amiga de la familia del Presidente que se llamaba Coro Ramos. Mientras, cuando le tocaba el turno a Rodríguez Piñón (pareja de juego de Aznar), al otro lado de la red estaban Koki Martí, actual Director de la Ciudad de la Raqueta e Isidoro San José, ex jugador del Real Madrid y amigo de Aznar.
A estos compañeros de juego, se le fueron sumando otros jugadores profesionales que acudían a Moncloa de vez en cuando. Es el caso de Carolina Navarro, actual número uno del ránking profesional y miembro de las listas del PP en su Málaga natal en unas elecciones: “Aznar ha sido una de las personas que más ha ayudado a impulsar el pádel en España. Cuando era Presidente del Gobierno jugué varias veces con él en La Moncloa, y la verdad es que no lo hacía nada mal, de los famosos que conozco, de los mejores”; o como Pablo Semprún, uno de los mejores jugadores españoles de todos los tiempos, quien asegura que “es un jugador muy tenaz, destacando en su juego defensivo. Con el paso de los años fue ganando en condición física. La verdad es que era muy luchador”.
Cuando salía de su ‘burbuja’
Pero Aznar no solamente se dedicó a recibir compañeros de juego en su ‘palacio-burbuja’. Alguna vez, se escapó para asistir a los campeonatos profesionales, sobre todo a los que se celebraban en Madrid. “En una ocasión se le pudo ver en un Campeonato de España. Se interesaba bastante por los resultados de los jugadores profesionales. Al igual que te llamaba para felicitarte por haber ganado en un torneo, también descolgaba el teléfono para darte ánimos cuando perdías”, rememora María Silvela para acordarse inmediatamente de otra anécdota que deja claro la postura que tenía Aznar respecto a los deportistas españoles: “Cuando Carlos Sáinz y Luis Moya perdieron el mundial a 300 metros de la meta, el ‘Presi’ organizó un partido y me llamó para jugar con Carlos Sáinz, y su hijo José María. Recuerdo el titular de un periódico: ‘Bola para Sáinz’. Aquel partido lo ganamos el hijo del Presidente y yo”.
Koki Martí, que jugó contra el ‘Presi’ en infinidad de ocasiones, nos desvela otras pinceladas de su personalidad: “He de confesar que siento verdadera admiración por la figura de Aznar. Hay que recordar que eran tiempos muy difíciles. El terrorismo golpeaba día sí y al otro también. Era encomiable la entereza y fortaleza que él manifestaba. Aquellos valores los trasmitía en la pista. Competía mejor que jugaba. Eran unos partidos ‘a muerte’, aunque normalmente la balanza se inclinaba a nuestro favor (mi compañero era Isidoro San José), aunque esto, el Presidente nunca lo reconocerá” .