MIGUEL LAMPERTI
Julio, 2007
¿Quién no quiere conocer a la sensación del Pádel Pro Tour 2007? ¿Quién no quiere conocer a un jugador del que su entrenador dice que, tras Juan Martín, es el que mejor la pega para sacarla de la pista del circuito profesional? ¿Quién no quiere conocer a un chico que pudo triunfar en el basket y se decidió por el pádel? ¿Quién no quiere conocer a un tipo que se rompió casi todas las costillas en un accidente de tráfico y volvió a ser deportista de alto nivel? ¿Quién no quiere conocer a Miguel Lamperti? PÁDEL ABSOLUTE se lo presenta, amigo lector.
E s la sensación, la moda. Hablar de Miguel Lamperti (Bahía Blanca, 11-11-78) es el pasatiempo preferido de los amantes del pádel profesional. Junto a Maru Lasaigues, se han convertido en la pareja revelación del circuito hasta el punto de que ya saben lo que es jugar una final. Lo próximo es ganarla.
“Un pegador sensacional, un portento físico y una capacidad y afán por aprender insuperables”. Así es Lamperti en palabras de su entrenador Máximo Castellote, que también remarca su margen de mejora: “Él llegó acostumbrado a jugar en cemento y bajo techo, por lo que algunas características de su juego no valen aquí. Por ejemplo su volea que buscaba la pared lateral preparatoria para el smash; por ejemplo el no empleo de la bandeja para jugar. En eso estamos incidiendo. No obstante, siempre tiene curiosidad, ganas de aprender, es humilde, lo que lo distingue de otros que creen que ya lo saben todo. Y, sobre todo, tiene un físico privilegiado para lo poco que entrenó esa parcela y una capacidad de adaptación extraordinaria. Mucho margen de mejora y condiciones idóneas para mejorar. Es el resumen”.
> Un chico que iba para jugador de baloncesto que se decanta por el pádel, un jugador profesional de pádel que no llega a España hasta el año pasado, un tipo que empieza a hacer buenos resultados tan pronto en España, en el mejor circuito del mundo... Una historia curiosa, ¿no?
Pude venir a España de forma permanente mucho antes, en el 2002, pero cuando estaba todo arreglado, absolutamente todo: trabajo, vivienda, coche, la persona que me hizo el ofrecimiento desapareció. Venía a jugar con Matías Díaz y fue una frustración enorme. Después pasaron muchas cosas, estuve jugando en Brasil y en 2005, año que no quiero recordar, volqué con el coche y estuve 5 meses parado, me rompí casi todas las costillas; y lo peor de todo, falleció mi mamá, la estrella que siempre me guía. El año pasado vine con Chico Gomes a jugar unos meses y, poco después, tuve la posibilidad de quedarme.
¿Lo del basket? En mi ciudad hay una gran tradición por este deporte y yo empecé jugando al basket, desde los 5 años hasta los 12. El pádel apareció en mi vida, como casi siempre, el día que construyeron una pista cerca de donde jugaba al basket. Poco a poco me fui metiendo y comprendiendo que Manu Ginóbili sólo hay uno. A jugar al pádel.
> ¿Cómo se dio lo de quedarse en España? ¿Y lo de jugar con Lasaigues?
Se dieron varias circunstancias a la vez. Durante mi estancia en España el año pasado, Rafael Suárez, de la empresa Ciutec, me ofreció un patrocinio. Salió también lo del Club Villapadel en Villaviciosa de Odón (Madrid), en el que doy clases y, después, Maru se puso en contacto conmigo para jugar como pareja estable. Todo se dio y acá estoy. La verdad es que varios jugadores se pusieron en contacto conmigo, pero me sedujo la propuesta de Maru. Es uno de las mejores derechas que conozco y el tiempo me está dando la razón porque además es una excelente persona.
> No obstante hay un pasado padelístico detrás, en Argentina y en Brasil.
Claro, en Argentina jugué entre otros con Juani Mieres y Guillermo Demianiuk; en Brasil, con Gomes. Jugué mi primer torneo profesional en el 95, pero hasta el 97 no entré de lleno en el circuito argentino en el que he logrado ser número 1 y Premio Clarín. En Brasil también he sido número 1. Ahora lo voy a intentar en España.
> A eso iba, a su próxima meta.
Ir paso a paso es lo mejor. De momento hay que asentarse. Estamos jugando bien, pero las cosas se pueden torcer. De momento estoy cerrando un próximo patrocinio técnico para pala y equipación que me permitirá dar menos clases y entrenarme mejor, más descansado. Si este año nos metemos en el Máster será un gran año, excelente diría yo. Si jugamos bien ese torneo y al final estamos entre las cuatro mejores parejas tendremos que brindar porque será un logro impresionante. Yo quiero ser número 1 y por eso voy a luchar, este año es imposible, veremos después lo que ocurre. Pero sí, en mi cabeza está el intentarlo y conseguirlo, ¿por qué no?
> Ya le aviso que está caro el número 1. El precio lo ponen dos tipos que se llaman Juan Martín Díaz y Fernando Belasteguín
Un genio y un monstruo. La pareja perfecta. Zurdo y diestro. Son impresionantes. El trabajo de ‘Bela’ es impagable y el otro... el otro es de otro planeta. Pero creo que este año les vamos a ganar por lo menos una vez. Es la única manera de minar un poco su confianza.
Contra ellos jugamos mejor en Barcelona que en Madrid, también ellos mejoraron en Madrid. Jugaron bien por abajo, nos buscaron las cosquillas y en la red no había manera de moverlos. Les dimos una oportunidad y no perdonan. Para ganarles hay que estar 10 puntos todo el partido. Lo contrario es darles la mano y felicitarles.
> Hay más en discordia, Cristian Gutiérrez y Sebastián Nerone, por ejemplo. Un jugador todoterreno como Seba y una mano mágica como la de Cristian. Son buenísimos. A medida que la temporada avance serán más difíciles de ganar, su compenetración mejorará y serán dos grandes individualidades que sumarán.
> No obstante, a usted le gusta mucho la pareja formada por Gabriel Reca y Hernán Auguste
Auguste siempre fue mi ídolo y a Reca no lo vamos a descubrir ahora. No se les están dando los resultados, pero son una dupla tremenda. Llegarán buenos tiempos para ellos. Para mí son los mejores después de Juan y Bela.
> ¿Y los demás?
Montes y Díaz, es un sufrimiento jugar contra ellos. Maxi Gabriel, uno de los mejores derechos que conozco y Malacalzalza, irregular pero buen jugador; Arias/Nanni, del estilo de los primeros; Poggi/Pratto, parecidos a los segundos... Cualquiera puede ganar.