Madrid (España). 26 de agosto de1971
Se inició en el mundo del pádel en el Club de Tenis Chamartín. Un día construyeron unas pistas y varios amigos decidieron probar qué era eso del pádel. Les enganchó a todos y, a partir de entonces, quedaban todas las tardes para jugar.
El primer día que jugó al pádel con sus amigos no tenían palas de verdad y entraron a la pista con palas de playa. A los pocos toques las partieron todas y tuvieron que pagar el alquiler de la pista entera tras haber jugado tan sólo 10 minutos...
Tras casi dos décadas entre los mejores jugadores de pádel, el madrileño, afincado en Santander, sigue siendo de los pocos jugadores españoles que plantan cara a los argentinos: “Creo que los jugadores argentinos nos sacan ventaja al llevar más años practicando pádel que nosotros. Anteriormente, allí había un circuito profesional muy potente, y por eso, hoy en día hay más jugadores argentinos que españoles pero, poco a poco, vamos recortando las distancias y espero que en el futuro los jugadores españoles dominen el circuito internacional debido al trabajo que se viene haciendo tanto en las escuelas base de la Federación como en los cientos de clubes que salpican toda nuestra geografía”.
Su momento más delicado como profesional fue cuando su primer compañero en la pista, Jaime Riaño, murió a causa de un cáncer. Desde aquel entonces, su vida profesional se vio marcada por aquel suceso y todas las victorias de Guillermo van dedicadas a su amigo fallecido.
A pesar de una temporada muy complicada, ha jugado con cuatro compañeros diferentes a lo largo de la competición, su presencia en semifinales sigue siendo de lo más habitual y un año más se ha hecho un hueco entre los dieciséis mejores del mundo para estar en la ineludible cita del Máster, acompañado por Carlos Daniel Gutiérrez Sanyo.