Santamaría (Brasil). 14 de junio de 1973
Está considerado como el mejor jugador brasileño de pádel de toda la historia. Comenzó a practicar este deporte allá por el año 1994. Por aquel entonces, Marcello estudiaba Derecho y daba clases de tenis cuando se construyó la primera pista de pádel en la ciudad de Bagé, al sur de Brasil. “Los dueños del club contrataron a Gervasio del Bono para dar clases y como necesitaban otro profesor me lo ofrecieron a mí. Así es como empezó mi enamoramiento con este deporte. La verdad es que era otra época y como el nivel de desarrollo no era muy alto, los jugadores de tenis, que se adaptaban a los rebotes de la pared, solían empezar compitiendo a un buen nivel”, recuerda Marcello.
Rápidamente, el jugador brasileño se da cuenta de que si quiere mejorar su nivel y conocer nuevas técnicas de juego se tiene que ir fuera de su país. En los veranos del 94 y 95, se escapa a Argentina, y en Buenos Aires entrena a las órdenes de Horacio Álvarez Clementi y Jorge Nicolini. También juega algunos torneos durante su estancia de aprendizaje.
La primera vez que aterriza en España fue en 1996 para disputar el Campeonato del Mundo que se celebró en la Casa de Campo de Madrid. Pero es en el año 2003 cuando toma la decisión de venirse para jugar toda la temporada profesional española. Desde entonces, siempre ha estado entre los mejores. La temporada pasada fue un poco rara para Marcello. Comenzó jugando con un gran jugador como es Raúl Arias, pero no consiguieron funcionar como pareja. Después decidió cambiarse al revés para jugar con Pablito Lima y los resultados fueron a mejor. Al final, consiguieron ganar a las cuatro primeras parejas del circuito en alguna ocasión y jugar cinco semifinales. Este año, de la mano de Poggi, no han conseguido llegar a ninguna semifinal.