La Plata (Argentina). 12 de agosto de 1976
Comenzó a jugar al pádel allá por el año 1989 en el club El Galpón Pádel de su ciudad natal. Apodado ‘Enano’ por su corta estatura (mide 1,69), en las categorías de menores muchos contrincantes se negaban a jugar con él, ya que aparentaba menos edad de la que tenía. Pero se hizo mayor y en la actualidad es uno de los jugadores más respetados dentro del circuito profesional por su larga trayectoria, por su paciencia, serenidad y por su saber estar en las situaciones más diversas. Todo ello, a pesar de que nunca ha estado en la cima de los puestos de honor en el circuito español, aunque en Argentina llegó al número uno.
A la hora de preguntarle por el germen que le hizo dedicarse al pádel no lo tiene muy claro: “En realidad no fue un hecho puntual lo que me hizo tomar la decisión. Fui pasando de categoría en categoría porque me gustaba y me lo pasaba bien. Y nada más. Con el correr de los años, llegué a primera. Realmente era algo con lo que me sentía bien y disfrutaba como un enano que soy”.
Su mayor virtud en la pista, según quienes le conocen es la regularidad y la paciencia; y su mayor defecto, la falta de agresividad en algunos momentos de los partidos. El saber rematar los puntos decisivos es otra de sus asignaturas pendientes.
Su ídolo de juventud fue Alejandro Sanz (no el cantante), su referencia en el pádel argentino es Cristian Gutiérrez; y en el español, Guillermo Lahoz. A sus 33 años, todavía se ve jugando varias temporadas más, ya que no le han castigado las lesiones y por su constitución liviana, su cuerpo puede aguantar más. En la presente temporada comparte pareja con Agustín Gómez Silingo, pero en toda su trayectoria, sus compañeros han sido siempre de primera fila: Pato Mongan, Cristian Gutiérrez, Gastón Malacalza, Gerardo Derito, Seba Nerone, entre otros.