Eduardo Lázaro

Liderazgo deportivo. 100

En los deportes de equipo, las figuras del capitán y el entrenador tienen claras funciones de liderazgo. pero no hay que confundir liderazgo, autoridad y poder

En el ámbito deportivo, como en otros ámbitos, se da el liderazgo de algunas personas que ya sea por su puesto, por su función o por sus relaciones influyen en otras personas dirigiéndolas. Esto se ve claramente en los deportes de equipo con la figura del capitán. También los entrenadores tienen una función clara de liderazgo. Pero en ocasiones pueden ser directivos, técnicos y jugadores los que tienen gran capacidad de influencia en su entorno. En el caso de los jugadores, en ocasiones, no son las estrellas del equipo, sino jugadores que tienen cierto carisma personal y son más respetados y más queridos que otros. Por eso es importante distinguir entre liderazgo, autoridad y poder.

La autoridad se refiere a la jerarquía y establece una relación del superior hacia el subordinado. Son las figuras del directivo, entrenador, capitán,… y tienen un grado determinado de poder. Siendo el poder la fuerza que permite condicionar y modificar la conducta a través de sanciones. Sin embargo el liderazgo es la capacidad de influir en las personas para encauzar sus esfuerzos hacia el logro de una meta o metas específicas. Y en este caso puede coincidir con las figuras de autoridad y de poder, o no. Aquí entrarían esos jugadores que son referencia para sus compañeros. Como el jugador de baloncesto Michael Jordan que se convertía en un líder que resolvía con éxito jugadas casi imposibles y que llevaban al equipo a la victoria. 

LiderazgoHoy en día, gracias a las investigaciones psicosociales y a los avances de la neurociencia cognitiva, sabemos mucho más sobre cómo ejercer el liderazgo de una forma efectiva. Por ejemplo, los líderes deben prestar mucha atención a lo que dicen porque recordamos las interacciones negativas con más intensidad, con más detalle y con más frecuencia que las positivas. Por esta razón, la facilidad con la que un líder puede propagar la desmotivación hace que sea aún más importante que trabaje con emociones constructivas.

Influimos de forma constante en el estado emocional de los demás y, por eso, somos responsables de cómo determinamos los sentimientos de las personas con las que interactuamos, para bien o para mal. Daniel Goleman, psicólogo y divulgador científico, explica esto con algunos ejemplos en relación a los estados de ánimo del líder, afirmando que una leve preocupación del líder puede ser indicativo de que algo requiere más atención y un análisis en profundidad. Sin embargo, su estado de ánimo sereno puede ser de enorme ayuda al afrontar una situación arriesgada. Pero, ¡cuidado! Porque un exceso de optimismo del líder puede llevar a pasar peligros por alto. En otros casos, un ataque repentino de ira puede dirigir la atención hacia un problema urgente. Lo que nunca va a servir es una a angustia prolongada, ya que puede dar al traste con las relaciones y entorpecer el rendimiento, ya que afecta a la capacidad cerebral de procesar la información y responder eficazmente. Sin embargo, será muy útil generar unas risas o un estado de ánimo optimista para mejorar las capacidades nerviosas cruciales para hacer bien el trabajo.

El mismo autor señala algunas habilidades de la inteligencia emocional como necesarias en el liderazgo: trabajar en equipo, comunicación clara y efectiva, saber adaptarse a los cambios, interactuar con una amplia variedad de personas, pensar con claridad y resolver problemas bajo presión.

Es muy importante utilizar el estilo de liderazgo adecuado en cada situación. Los estilos que actualmente propone van desde el “autorizado” que moviliza a la gente hacia una visión, hasta “coercitivo” que exige una sumisión inmediata. Siendo el primero más efectivo porque mejora el ambiente y maximiza el compromiso con los objetivos, concediendo mucha libertad de acción para innovar, experimentar y tomar riesgos calculados.  El coercitivo es el menos efectivo en la mayoría de las situaciones, ya que no favorece la flexibilidad. Aunque, puede ser necesario en emergencias y cuando han fallado otros métodos.

Otros estilos que se contemplan son el “asociativo” que crea armonía y lazos emocionales y el “democrático” que se basa en el consenso a través de la participación. En ocasiones será necesario “marcar la pauta”, dando ejemplo y esperando obtener la excelencia 

Por último, podemos contemplar el estilo “entrenador” que prepara a las personas para el futuro y es muy utilizado en el ámbito deportivo. Con este estilo de liderazgo se identifican los puntos fuertes y débiles enlazándolos con los objetivos. Ayuda en el compromiso porque el mensaje implícito es: “creo en ti, estoy invirtiendo en ti y espero de ti que te esfuerces al máximo”. 

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